El chuletón de vaca vieja de Jamonería Morcillo se selecciona pieza a pieza buscando una excelente conformación y, especialmente, una alta infiltración de grasa intramuscular.
La infiltración es uno de los aspectos que más valoramos en nuestra selección. Esa grasa distribuida entre las fibras musculares se funde durante la cocción y contribuye a conseguir una carne más jugosa, sabrosa y agradable en boca.
No buscamos simplemente una chuleta grande. Buscamos chuletones de vaca vieja bien infiltrados, equilibrados y perfectamente preparados para disfrutar de una gran pieza de carne.
Seleccionada y preparada para aprovecharla de verdad
Cada chuleta tiene un peso aproximado de 0,8 a 1 kg y se prepara cuidadosamente antes de su venta.
La entregamos:
- Sin tapa.
- Con el hueso recortado y en su justa proporción.
- Perfectamente perfilada.
- Seleccionada por su infiltración.
- Con una buena proporción entre carne, grasa y hueso.
De esta forma evitamos aumentar artificialmente el peso con exceso de hueso, grasa exterior o partes que el cliente terminaría retirando antes de cocinar.
Vaca vieja y alta infiltración
Una buena pieza de vaca vieja ofrece un sabor profundo e intenso. Cuando además encontramos una buena infiltración de grasa, conseguimos ese equilibrio que buscamos entre sabor, jugosidad y textura.
Por eso seleccionamos las chuletas una a una. La infiltración puede variar de una pieza a otra y nuestro objetivo es escoger aquellas que presentan las características que buscamos para nuestra selección.
Es una carne especialmente indicada para brasa, parrilla o barbacoa, donde la grasa infiltrada se va fundiendo y aportando jugosidad y sabor a la carne.
En Jamonería Morcillo no buscamos vender simplemente kilos de carne: buscamos seleccionar piezas que nosotros mismos compraríamos por su infiltración, corte y aprovechamiento.
Formato: 1 chuletón de aproximadamente 0,8–1 kg.
Envío refrigerado 24–48 horas.
También disponemos de condiciones especiales para restaurantes y profesionales.




Todo un espectáculo de carne